Arquitectura bioclimática

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La arquitectura bioclimática no consiste en un concepto nuevo. Antes de llegar a los nuevos modos de construcción, la electricidad y los modernos sistemas de calefacción y refrigeración, los humanos ya construían edificios y espacios urbanos.

La diferencia era que al no existir todas estas facilidades, los arquitectos tenían que conocer y tener en consideración a la hora del diseño y de la ejecución de una obra todas las características climáticas y paisajísticas del sitio donde querían construir para obtener los resultados requeridos.

Características tales como la radiación solar, la lluvia, la densidad y la dirección de los vientos dominantes, la temperatura, la vegetación y los materiales locales ya que no podían traer materiales de construcción de sitios lejanos.

Así que a través del diseño de un edificio los arquitectos pretendían conseguir los resultados óptimos en materia de calefacción, refrigeración, ventilación, iluminación natural, pero también en materia de espacios funcionales y de aprovechamiento de agua potable y sanitaria.

Lamentablemente y a pesar de todo el desarrollo tecnológico, con la industrialización de la construcción se ha dejado al margen  este conocimiento sobre el diseño bioclimático de los edificios y los ciudadanos perdieron cada contacto con la cadena de producción y consumo de los elementos que utilizaban en su vida cotidiana.

Ha tenido que pasar un siglo para entender que los recursos de este planeta son finitos y que la energía que utilizamos para calentar, refrigerar o iluminar nuestros hogares, empresas y oficinas no es un concepto abstracto de sólo tocar un interruptor.

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